martes, 21 de febrero de 2023

"Un fecundo bullicio..."

En el mes en que se celebra el día de San Valentín, compartimos un poema de Susana E. Soba, maravillosa poeta argentina, enamorada de la vida, de cada color, cada sonido, de la naturaleza toda...Un mujer apasionada por la vida y la escritura. Para no dejar de leerla...

   
ESTE MODO

"Esta loca manera de quererte

con racimos de luz y madreselvas.

Y brazadas de rosas escarlatas.

Las más dulces. Y cálidas. Y nuevas.

 

Esta ardiente manera de nombrarte

con murmullos de pájaros y hierbas.

Y desborde de ríos y caminos

bajo un arco triunfal de enredaderas.

 

Este modo violento de quedarme

en tus manos tan fuertes y morenas,

perfumada de lluvias y de soles

como fruto maduro de las eras.

 

Este modo salvaje de ser tuya

con mañanas, frutales y cosechas,

y tenaz alegría de los campos

y fecundo bullicio de colmenas,

 

no has de hallarlo jamás, sino a mi lado.

Aunque quieras a otras, y te quieran.

Porque solo mi amor tiene raíces

donde estalla, total, la primavera!

 

                                                                          Susana E. Soba



jueves, 28 de julio de 2022

Artificio

Esta noche innumerable

de mayo

me traigo,

pálida y fugaz,

con la certeza de que nada ocurrirá,

con el goce de haber arrancado

todo rastro de ternura

del artificioso calendario.

 

Ha despellejado mis piernas

un dolor

de parto

mudo e irreverente

bajo un cántaro de rosas trémulas,

bajo mi lisiado animal, extirpado

todo rastro de inocencia

sin pudor ni señales.

 

Sin embargo

escribo

como si después fuera a leerme,

dialogo

como si pudiera escucharme,

germino

como si fuera un árbol

que crece de una piedra,

como si fuera la raíz

que lo sostiene.  


 Bibiana Alonso

 


 

 

martes, 24 de mayo de 2022

La maga

               Este año se celebran los cien años del nacimiento de Susana Esther Soba, sucedido el 15 de mayo de 1922. Maravillosa escritora nacida en un barrio de la ciudad de Buenos Aires y que eligió el pueblo de Saladillo (Provincia de Buenos Aires) como su lugar de residencia e inspiración. Nunca deja de sorprendernos, de avivar el fuego de la palabra y la poesía, de ser una alabanza constante a la vida. Lo demás, está todo en su escritura. Siempre aquí, en mi corazón que late con el río de tu presencia! Gracias!  Convido este poema de su libro “De Tabúes y Amuletos”.

 

“Ella vestía sedas

muy antiguas

e iba descalza

como las aves y los ángeles.

 

Sabia sonreír enigmáticamente,

como una Gioconda rural.

Incendiaba todo el aire

en los abrazos furtivos e inesperados.

Era la pura luz

en los lánguidos amaneceres,

donde los sueños mordían

su transparencia caudal.

 

También crecía

en el desamparo de la ausencia.

O en aquella cicatriz del corazón

que le habían dejado las pérdidas

y los olvidos.

 

Era la turbulencia y el asombro

a un tiempo.

 

Casi un milagro ignorado,

en cuya piel

se avergonzaba la primavera

y el verano se volvía

un licor incandescente

y abrasivo.

 

Ella no adoraba ningún dios.

Tampoco blasfemaba.

Ni comulgaba

con serpientes y vampiros.

 

La rosa, sí.

La rosa

la desmayaba de ternura.

 

Y la negación de la justicia y el amor

podían asesinarla

cada día.

 

No tenía hijos.

Ni gatos.

Ni chequera.

Ni pañuelo bordado por su madre.

Ni siquiera un piano

desvencijado.

Ni un diccionario de las malas palabras.

 

Pero cuando lucía

un vestido morado

y se sentaba

en el balcón envejecido de su casa,

o cuando cruzaba el mediodía

como si fuera

un continente,

nadie sabía

si acababa de nacer.

Si regresaba

de vastos imperios desconocidos

o si la seducción de la poesía

le coronaba las sienes

y la volvía impensable

solitaria y mutante

como un viento de pálida locura.

Como un modo perdido entre la gente.”




domingo, 3 de abril de 2022

Cúrcuma y azafrán

 Con los pies ahora en tierra

el ojo se vuelve sagrado,

fuente de magia y asombro.

Pequeños ángeles

trazan un túnel

alado en la isla,

se posan en la

cabellera de los arbustos,

en las hojas,

en las flores azules,

rosadas y amarillas.

Harán crecer,

de las manos,

tinta,

pigmentos

o animalias,

un collar infinito

de llamaradas danzantes

que la mirada pierde,

pero que el bosque

vuelve a traer

una y otra vez.

 

Hipnóticas,

ignoran cenizas

y lágrimas,

curan sus historias mínimas

con abanicos de cúrcuma

y mandarina.

Acompasan al viento

en un ancho cielo

de azafrán

más hondo que el río.

 

Es otoño,

pero ellas no saben

de estaciones

ni que el tiempo

es escaso.

 

Tiempo de mariposas.

Enormes.

Alborotadas.

Valientes.


Bibiana Alonso



jueves, 24 de marzo de 2022

Los portadores de sueños

 "En todas las profecías está escrita la destrucción del mundo.

Todas las profecías cuentan que el hombre creará su propia destrucción.

Pero los siglos y la vida que siempre se renueva

engendraron también una generación

de amadores y soñadores,

hombres y mujeres que no soñaron

con la destrucción del mundo, sino con la construcción del mundo

de las mariposas y los ruiseñores.

Pero los siglos y la vida que siempre se renueva

engendraron también una generación

de amadores y soñadores,

hombres y mujeres que no soñaron

con la destrucción del mundo,

sino con la construcción del mundo

de las mariposas y los ruiseñores.

Desde pequeños venían marcados por el amor.

Detrás de su apariencia cotidiana

guardaban la ternura y el sol de medianoche.

Las madres los encontraban llorando

por un pájaro muerto

y más tarde también los encontraron a muchos

muertos como pájaros.

Estos seres cohabitaron con mujeres traslúcidas

y las dejaron preñadas de miel y de hijos verdecidos

por un invierno de caricias.

Así fue como proliferaron en el mundo los portadores sueños,

atacados ferozmente por los portadores de profecías

habladoras de catástrofes.

Los llamaron ilusos, románticos, pensadores de

utopías

dijeron que sus palabras eran viejas

y, en efecto, lo eran porque la memoria del paraíso

es antigua

el corazón del hombre.

Los acumuladores de riquezas les temían

lanzaban sus ejércitos contra ellos,

pero los portadores de sueños todas las noches

hacían el amor

y seguía brotando su semilla del vientre de ellas

que no sólo portaban sueños sino que los

multiplicaban

y los hacían correr y hablar.

De esta forma el mundo engendró de nuevo su vida

como también había engendrado

a los que inventaron la manera

de apagar el sol.

Los portadores de sueños sobrevivieron a los climas gélidos

pero en los climas cálidos casi parecían brotar por

generación espontánea.

Quizá las palmeras, los cielos azules, las lluvias torrenciales

Tuvieron algo que ver con esto,

La verdad es que como laboriosas hormiguitas

estos especímenes no dejaban de soñar y de construir

hermosos mundos,

mundos de hermanos, de hombres y mujeres que se

llamaban compañeros,

que se enseñaban unos a otros a leer, se consolaban

en las muertes,

se curaban y cuidaban entre ellos, se querían, se

ayudaban en el arte de querer y en la defensa de la felicidad.

Eran felices en su mundo de azúcar y de viento

de todas partes venían a impregnarse de su aliento

de sus claras miradas

hacia todas partes salían los que habían conocido

portando sueños

soñando con profecías nuevas

que hablaban de tiempos de mariposas y ruiseñores

y de que el mundo no tendría que terminar en la

hecatombe.

Por el contrario, los científicos diseñarían

puentes, jardines, juguetes sorprendentes

para hacer más gozosa la felicidad del hombre.

Son peligrosos – imprimían las grandes

rotativas.

Son peligrosos – decían los presidentes

en sus discursos.

Son peligrosos – murmuraban los artífices de la guerra.

Hay que destruirlos – imprimían las grandes

rotativas.

Hay que destruirlos – decían los presidentes en sus

discursos.

Hay que destruirlos – murmuraban los artífices de la guerra.

Los portadores de sueños conocían su poder

por eso no se extrañaban

también sabían que la vida los había engendrado

para protegerse de la muerte que anuncian las

profecías

y por eso defendían su vida aun con la muerte.

Por eso cultivaban jardines de sueños

y los exportaban con grandes lazos de colores.

Los profetas de la oscuridad se pasaban noches

y días enteros

vigilando los pasajes y los caminos

buscando estos peligrosos cargamentos

que nunca lograban atrapar

porque el que no tiene ojos para soñar

no ve los sueños ni de día, ni de noche.

Y en el mundo se ha desatado un gran tráfico de

sueños que no pueden detener los traficantes de la muerte;

por doquier hay paquetes con grandes lazos

que sólo esta nueva raza de hombres puede ver

la semilla de estos sueños no se puede detectar

porque va envuelta en rojos corazones

en amplios vestidos de maternidad

donde piececitos soñadores alborotan los vientres

que los albergan.

Dicen que la tierra después de parirlos

desencadenó un cielo de arcoiris

y sopló de fecundidad las raíces de los árboles.

Nosotros sólo sabemos que los hemos visto

sabemos que la vida los engendró

para protegerse de la muerte que anuncian las

profecías."


Gioconda Belli



lunes, 14 de febrero de 2022

Ahora

Es más antigua

 esta memoria

de río;

inútil sombra

si solo un ojo parpadea.

 

Se cree perpetuo

el himno crepuscular

de graznidos

que dibuja versos

en el cielo.


 

El rocío florece

con su inocente

desnudez;

su geometría perfecta

será aire

antes de lo previsto.

  

Es la hora de la corteza

que no cruje

si se la aplasta,

que dejó raíces y brazos

para merecerse en otra pulpa.

 

No nos crezcamos

entonces,

sino hasta mañana.


Bibiana Alonso - Javier Garbulsky




miércoles, 3 de noviembre de 2021

Vacío

Exacerbadas y hermosas

existían desde el principio,

inspiradas en horarios

y sitios seguros. 


En complicidad oscura 

y ceremonial,

sus ráfagas evocaban 

canciones infantiles,

obligado y cruel cautiverio.

Pero la luna llamaba 

para mostrarnos otra noche:

su cáliz ancestral

y su fuego de jazmines...


A tiempo se reúnen 

duda y respuesta,

quién escribió estas hojas,

quién pisa nuestro jardín

con alas de arado oxidado

y azadas vivas.


Toda revelación es un bosque,

tal vez nevado,

enmarañadas crines

con nuevas preguntas.


Javier Garbulsky - Bibiana Alonso