Esta noche innumerable
de
mayo
me
traigo,
pálida
y fugaz,
con
la certeza de que nada ocurrirá,
con
el goce de haber arrancado
todo
rastro de ternura
del
artificioso calendario.
Ha
despellejado mis piernas
un
dolor
de
parto
mudo
e irreverente
bajo
un cántaro de rosas trémulas,
bajo
mi lisiado animal, extirpado
todo
rastro de inocencia
sin
pudor ni señales.
Sin embargo
escribo
como
si después fuera a leerme,
dialogo
como
si pudiera escucharme,
germino
como
si fuera un árbol
que
crece de una piedra,
como
si fuera la raíz
que
lo sostiene.
Bibiana Alonso

No hay comentarios:
Publicar un comentario