Y el viento mueve
las cortinas
pero no alcanza...
No hay qué comer,
solo las últimas flores
arrancadas con frenesí,
pétalo a pétalo,
semillas
hÍbridas
que hunden sus pies
en el barro y
un crujido animal
en cada puño,
o frágiles
que buscaron el cielo
en otra casa
verdosa,
o albúminas
que guardarán
su rebelión
en el silencio
más fértil,
hasta que
la memoria
se haga mirada.
Bibiana Alonso - Javier Garbulsky

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