lunes, 12 de abril de 2021

Vargas

   “Por las orillas del lago de Maracaibo pasó el petróleo y se llevó los colores. En este basurero, de sórdidas calles, aire sucio, aguas aceitosas, vive y pinta Rafael Vargas.

No crece la hierba en Cabimas, ciudad muerta, tierra vaciada, ni quedan peces en sus aguas, ni pájaros en su aire, ni gallos que alegren sus madrugadas, pero en los cuadros de Vargas el mundo está de fiesta, respira la tierra a pleno pulmón, estallan de frutas y flores los verdísimos árboles y prodigiosos peces y  pájaros y gallos se codean de igual a igual con la gente.

Vargas casi no sabe leer ni escribir. Bien sabe sí, ganarse la vida, como carpintero, y como pintor ganarse la limpia luz de sus días: venganza y profecía de quien no pinta la realidad que conoce sino la realidad que necesita”.


Eduardo Galeano.


                     




    







Un relato maravilloso de Eduardo Galeano que, entre otras cosas,  habilita un  espacio para pensar y reafirmar la poesía entendida como creación. 
Poesía, en su sentido más amplio, proviene de Poiesis, del griego "creación" o "producción". De ese modo, podemos ampliar los horizontes del ser hacia toda manifestación del alma que implique expresarse, innovar, evitar repeticiones y sobre todo que amplíe la posibilidad de jugar, como acto sagrado de libertad a cualquier edad. 

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