Murmullo de olas rumorosas,
atardecientes,
sonido de vientos
fundando, lentos,
melodías conocidas.
La tenue luz
se despliega
hacia atrás,
los pájaros aún no cantan
y los cíclopes se atropellan en cadena,
se nutren
a golpe de fragua
con tristeza y rencor.
Arden
silenciosos,
se miran,
no sienten ya la pena de no saberse
ni la alegría de la mirada inocente.
Solo la luna los ruboriza.
Ocultan su temor,
dejan paso al estallido de la pregunta,
a la piedra que agita el agua quieta
y la penetra sin ver el fondo.
Bibiana Alonso - Javier Garbulsky.

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